Espejo enterrado. Una ciudad asediada. Páginas 38-50. 150 palabras.
Durante los casi 800 años de dominio árabe en la península ibérica fueron múltiples las aportaciones de los musulmanes a la vida diaria y al campo de las artes, las ciencias, la gastronomía y el comercio. Señala cuáles fueron esas aportaciones y cómo se diferenciaron o igualaron a las aportaciones durante la invasión del imperio romano español.
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CULTURAS Y CREDOS EN ESPAÑA antes y después de la Reconquista
Después de la Reconquista siguen viviendo en España tres religiones muy diferentes pero que hasta el momento se habían tolerado. Por un lado los cristianos que vivían en las tierras ocupadas por los musulmanes o sea los mozárabes, los muladíes que eran los cristianos convertidos al Islam, los judíos y los cristianos.
Aquellos reinos cristianos, en principio enemigos del Islam, pusieron en práctica, por razones de supervivencia, una generosa política de asentamientos y repoblación dictada por motivos económicos muy concretos y dejando a un lado los de carácter religioso. Los fueros de las ciudades admitían y garantizaban el libre ejercicio de la religión. Judíos y musulmanes podían vivir en paz. La tolerancia no se basaba en el concepto moderno de tolerancia.
Una de las primeras medidas que adoptan los reyes católicos, Fernando e Isabel fue la creación de la Inquisición en España, creada en 1478 y abolida en 1820, que va a perseguir a los falsos conversos, es decir, judíos y musulmanes convertidos al cristianismo sin convicción.
En sus aljamas la cultura judía vivió una auténtica edad dorada. Su alto nivel cultural motivó que numerosos judíos ocupasen en la administración puestos claves e influenciaran en las finanzas. En muchos casos eran los encargados de recaudar los impuestos para los reyes y también como estaba prohibido prestar dinero en la religión cristiana ocupaban el puesto de prestamistas. El porcentaje de judíos que podían leer y escribir era mucho más alto que la mayor parte de la población cristiana. Con el apoyo de intelectuales judíos se procedió, sobre todo bajo Alfonso X, el Sabio, a una traducción y asimilación del acervo cultural árabe. Fue quizás la empresa cultural más ambiciosa de la edad media.
Alfonso X, El Sabio en una pintura medieval
Los Mudéjares
En Granada, la intolerancia de la Iglesia católica provocó la sublevación de los mudéjares . Resultado de ello fue el decreto de 1501 que los obligaba a convertirse al cristianismo o abandonar la Península. Una gran parte aceptó la conversión.
Estos eran musulmanes bajo el dominio cristiano. Casi todos se dedicaban al pequeño comercio destacando sobre todo como olleros, alfareros, y expertos en la manipulación de los metales. A partir del siglo XIII creció el número de mudéjares, sobre todo en Toledo y gran número de ellos se dedican a las labores agrícolas como esclavos. Muchos adquirieron la libertad.
Los Judíos
La importancia de los judíos en la historia de España es incalculable. Se conoce que estaban allí desde la destrucción del segundo templo de Jerusalén. Vivían sin ningún problema con los romanos y en la primera época de los visigodos, hasta la conversión de los visigodos al cristianismo. Entonces empiezan las persecuciones. A la llegada de los musulmanes, los judíos adquieren importancia al llegar a tener puestos importantes en sus gobiernos. Los judíos eran mercaderes, por lo general a los musulmanes no les gustaba esta profesión. Se organizaron en forma de comunidades locales autónomas, semejantes a los municipios, llamadas aljamas. La aljama fue la agrupación de personas que, a veces, no vivían en la misma ciudad sino en aldeas o villas. Las aljamas tenían sus propios leyes basadas en las la ley rabínica .
Durante el reinado de Isabel y Fernando se decretó la expulsión de todos los “sefarditas” como se han llamado a los judíos nacidos en España. No se sabe con seguridad cuantos se convirtieron, quizás unos cincuenta o doscientos mil ( aunque siguieron con sus ritos a escondidas) pero la gran mayoría abandonó los reinos cristianos . Las consecuencias negativas para el reino son difíciles de calcular ya que se perdió la población que jugaba un papel importante en las finanzas, el comercio y la cultura.
La inquisición
La inquisición fue un tribunal eclesiástico establecido para inquirir y castigar los delitos contra la cristiana. Sus orígenes se encuentran en la persecución de las herejías populares del siglo XII. En 1231 el Papa Gregorio IX la organizó definitivamente, confiando su dirección a los dominicos ( religiosos de la orden de Santo Domingo). Antes de actuar, durante un mes («tiempo de gracia») se efectuaban predicaciones para provocar auto denuncias tras las cuales el arrepentido era perdonado; en caso contrario, se iniciaba el proceso condenándose a los no arrepentidos a diversas penas, hasta la máxima, de muerte en la hoguera. Lo esencial para los jueces era conseguir la confesión de los acusados, lo que condujo, a mediados del siglo XIII, a la utilización de la tortura. Fuera de España, dejó prácticamente de existir en el siglo XV. En España, por el contrario, fue potenciada por los Reyes Católicos, constituyéndose en Sevilla (1480). Abolida por las Cortes de Cádiz(1812), fue restablecida por Fernando VII, antes de su definitiva extinción en 1834.
En 1063, el papa Alejandro II proclamó que España debía ser purificada pues la relación entre cristianos y musulmanes era inmoral. Transformó así la Reconquista española en guerra santa al conceder Indulgencia plenaria a los soldados que participaran en la toma de Barbastro, Aragón. La indulgencia es una concepto de la iglesia católica por la cual se quitan los pecados si se hace algo que la iglesia considere digno, esta fue una de las razones que comenzó la reforma protestante del s. XVI
La cruzadas ayudaron a avivar las diferencias entre los cristianos y musulmanes pues la tolerancia religiosa era vista como inmoral en ambos grupos. Pero España tenía su propia cruzada y como dijo Fernando II de Castilla “ no faltan moros en mi país”.
Las cruzadas fueron una serie de campañas militares comúnmente sostenidas por motivos religiosos llevadas a cabo por gran parte de la Europa Latina cristiana, en particular, de los francos de Francia y el Sacro Imperio Romano, con el objetivo específico de restablecer el control cristiano de Tierra Santa. Se libraron durante un período de casi 200 años, entre 1065 y 1291. Otras campañas en España y en Europa oriental continuaron hasta el siglo XV.
La Reconquista, una cruzada
En el mismo año que llega a su fin la lucha cristiana contra los musulmanes, 1492, aparece como en un acto de teatro el descubrimiento, que supondrá la expansión del cristianismo con la conquista del Nuevo Mundo.
El descubrimiento de América en 1492 por Cristóbal Colón fue uno de los hechos más importantes de la historia europea y condicionó la evolución política, social y económica de los siglos siguientes. Es posible que durante la Edad Media llegasen algunas expediciones nórdicas a la costa de Norteamérica, pero, ya desde comienzos del siglo XV, portugueses y castellanos habían iniciado un intento de llegar al Oriente (las Indias), proveedor de especias y de productos de gran valor, mediante un camino alternativo a las rutas tradicionales del Mediterráneo oriental. El 3 de agosto de 1492 Colón inició su viaje saliendo del puerto de Palos de la Frontera en Huelva. La expedición de tres naves llegó a una pequeña isla de las Antillas el 12 de octubre, La Española
El Conquistador
De las cinco naciones de Europa occidental, solamente a los españoles se les reconoce como “conquistadores”, y a su hazaña como “conquista”. A esta empresa (entiéndase como obra, no como empresa comercial) que supone una ampliación de tierras y una propagación del evangelio, sucede en América a la concluida en España en 1492 con la Reconquista.
La ocupación americana sigue una gradación: -Antillas-Caribe 1492-1520 – Aztecas e incas 1520 – 1550 -Cono Sur: Chile, Río de la plata 1536-1580
Las expediciones españolas en territorio americano llevan a cabo esta empresa con unos rasgos originales que tienen sus precedentes en las acciones de las guerras de la Reconquista.
La Corona concedía la exclusiva de una empresa u obra a un particular por medio de una capitulación ( contrato) que se le había pedido. La mayoría eran mixtas, con participación conjunta de empresa y el estado, obligando a ambas partes a repartir cargas y beneficios.
El jefe de la expedición o empresa se encargaba de su organización. Casi siempre eran hombres libres que querían buscar beneficios en el nuevo mundo. El grupo de la empresa se conformaba con justificantes jurídicos e incentivos económicos si la empresa daba altos resultados. Partían a la conquista con sueños de grandes fortunas, mitos de riquezas que resultaban en algunos casos de emigrantes metidos a soldados de conquista para salir de pobres y resultar más pobres aún.
No podían entrar a formar parte de esta empresa ni penados por la inquisición, ni conversos, ni gitanos. Los esclavos si podían ir pero llevados por sus amos. Así los beneficios eran obtenidos siempre al final de la obra. A estos grupos expedicionarios se les llama hoy huestes pero durante el siglo XVI se llamaba compañía. El jefe de la hueste, el caudillo, no solo era la primera autoridad, debía también dar ejemplo a la expedición y sus componentes.
A pesar de que muchos de los integrantes de la población indígena era superior en número, tenían una preparación rudimentaria, estaban muy divididos y tenían una forma diferente incluso de ver la guerra y sobre todo un armamento imposible de competir contar las armas de fuego.
La Isla Española
Durante el período entre 1492 y 1520 el centro político y económico estaba en La Española y Santo Domingo se convierte en su capital. Esta isla va a resultar un verdadero laboratorio de convivencia y adaptación de las costumbres españolas en el nuevo mundo. Intentaron introducir plantas que eran el alimento básico de los españoles, como el cereal, vino u olivos, sin resultados debido al clima. Debieron adaptarse al clima y a la alimentación de los indígenas. Desafortunadamente también fue la Española el primer lugar donde se contagiaron los indios de enfermedades que nunca habían conocido al no poseer inmunodeficiencias , diezmando así la población de las islas y las Antillas.
Los conquistadores provienen de todas las regiones españolas con diversos dialectos pero usando el castellano para comunicarse. Así el castellano se convierte en el idioma español en América.
Las expediciones o huestes formadas en España y salidas directamente hacia destino americano concluyeron en dramáticos fracasos ya que no tuvieron tiempo de aclimatarse, son ejemplo el caso de Hernando de Soto en Florida y Mississippi. En cuanto a la edad de los conquistadores, se supone que eran jóvenes, sin embargo en el s. XVI un hombre de 40 años ya era calificado como viejo. Y viejos eran la mayoría de los conquistadores. El conquistador actuaba conforme a un credo bien definido “servir a Dios y a nuestro Rey y procurar ganar honra como los nobles varones” procurando ganar hidalguías, tierras e indios que la cultivasen.
El conquistador es un hidalgo de una nueva sociedad, así como hidalgo obra y se expresa. Un hidalgo o “hijo de algo” era una persona que sin ser noble se considera más que un campesino. La novela “Don Quijote” satiriza esta tendencia de la época con el personaje principal que es un hidalgo muerto de hambre y montando un caballo viejo
Hidalgo o noble
Es de notar además, que el momento más álgido de la novela de caballería se produce entre 1501 y 1550, justo cuando las grandes conquistas españolas. El conquistador se tiene por caballero y desea emplear usos y normas caballerescas. Esto es resultado de la cultura “señorial” que se produce en la frontera de Castilla luchando contra los moros.
Los conquistadores se tratan entre sí como gentilhombres y caballeros, proceden como señores y mantienen cortesía casi exagerada. Entre iguales usan el vos en vez de vuesa merced: el vos es forma habitual de trato entre iguales, así como de superior a inferior. El vuesa merced procede del siglo XV y era usado en el trato ceremonial; de él procede el usted. El vos se sigue utilizando en algunos países de Latinoamérica y vuesa merced se ha vuelto el vuestra merced de Bogotá, Colombia. El Don y la hidalguía eran privilegios que otorgaba el rey directamente, incluso castigando a aquellos que lo usaban sin mérito. En América, donde el conquistador se consideraba un hidalgo, no esperó a que el rey le enviara individualmente el privilegio, sino que empezó a generalizar y abusar del Don y Señor. Pocos conquistadores llegaron a las Indias con el Don por delante del nombre.
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El conquistador desarrolla en las Indias el mismo ideario religioso de la lucha medieval. Los enfrentamientos pasan a ser de la cruz contra la media luna a la cruz contra los paganos. La Reconquista es una frontera. La conquista es así una cruzada. El conquistador será el primer evangelizador, antes incluso que los misioneros que llegan después. Pero son fronteras diferentes. América es una Nueva Frontera ( según el historiador Céspedes del Castillo), en su espacio geográfico, en el que un pueblo en expansión, según nos dice él, toma contacto con otros pueblos muy distintos.
Los hombres de la “nueva frontera” no están amparados por el rey, están solos, en un medio hostil ( a muchas leguas de España) y el rey no participa físicamente en la conquista, incluso como autoridad queda lejos ( el primer rey de España en pisar América fue en el siglo XX). Para eso inventaron a los virreyes. Como llegaron a decir los conquistadores: “Dios está en el cielo, el rey está en Castilla y yo estoy aquí”Es en la frontera castellana durante la época
medieval donde nace el arquetipo de hombre hecho a si mismo que va a luchar por la expansión y contra el infiel. En la frontera se inspira las ideas de reconquista y de conquista.
Los conquistadores, al igual que hicieron los caballeros en la Península han ganado tierras para la Corona, han sufragado los costos y han participado en ella con armas y caballos, símbolos éstos del caballero hispano. Estas son las razones por la que se sienten con derecho a ser hidalgos y solicitan al rey las preeminencias que los nobles disfrutan en la Península
Los caballeros conquistadores aún pobres ( costaba mucho mantener su status) se niegan a abandonar las posesiones distintivas de la nobleza: mantener casa poblada (muchos hijos, sirvientes, doncellas pobres, escuderos, etc). El mantenimiento de todos estos individuos suponía prestigio, mientras mayor era el número, mayor el prestigio del cabeza de familia y por supuesto de su linaje. La mayoría de ellos permanecieron adeudados de por vida. Estos hidalgos vivían situados en torno a la plaza principal de la ciudad. Más alejados se ubicaban los pobladores y “oficios” y en los alrededores de la ciudad los indios. La mayor o menor cercanía a la ciudad se convirtió así en un símbolo de posición social.
Hidalgo Español en América
Los mercaderes en la conquista de América
La historia de América es la historia de la explotación de sus riquezas. La conquista fue el brazo militar de una empresa económica dirigida por mercaderes. La conquista de América fue obra de mercaderes en el sentido de que ellos fueron los beneficiarios de la explotación económica.
La conquista española del Perú influyó directamente en la crisis final del feudalismo y contribuyó al surgimiento del capitalismo.
. La realidad de la financiación de la conquista de América fue que los dineros que financiaron la primera expedición salieron de los bolsillos de Luis de Santángel un judío converso quien asumió la dirección económica de la empresa, asegurando la parte que correspondía aportar a la Corona de su fortuna personal y sin intereses: 1.140.000 maravedíes.
Cristóbal Colón
En 1486 Colón ofrecería un proyecto a los Reyes Católicos para crear una nueva ruta hacia las Indias por el océano Atlántico. En aquel momento, como era prioridad la Reconquista de Granada, el proyecto fue duramente cuestionado. Las especias eran consideradas desde siempre como el oro de las Indias. La canela, el jengibre y la pimienta eran productos difíciles de obtener y de precio elevado y por los cuales siempre se esperaban las caravanas o mercaderes provenientes de Oriente.
Tras la conquista Otomana de Constantinopla en la segunda mitad del siglo XV, la ruta terrestre de las especias explotada principalmente por las Repúblicas italianas de Génova, Venecia y Pisa, se volvió más complicada y finalmente monopolizada principalmente por Génova lo que incitó a las potencias europeas a encontrar una ruta marítima que evitase las tierras turcas o los establecimientos genoveses.
Rutas de la Seda y las Especias en Asia
Primer viaje Partió del puerto de Puerto de Palos de la Frontera, Huelva, con las carabelas "Pinta" y "Niña" y con la nao "Santa María", el día 3 de agosto de 1492. Hizo escala en las islas Canarias y la isla de La Gomera. Llegó el 12 de octubre a una isla llamada por los nativos Guanahaní, a la que nombró San Salvador, en el archipiélago de las Bahamas. Regresó al puerto de Palos el en marzo de 1493. Cuando Colón avanzó hasta Cuba estaba convencido de haber llegado a China y mandó una expedición al interior en busca de la ciudad de Zaitán.
Segundo viaje (1493-1496) Se realizó para explorar y colonizar los territorios descubiertos, donde descubrió el archipiélago de las Pequeñas Antillas, Puerto Rico y Jamaica. Realizó una fundación en la isla Española llamada La Isabela.
Tercer viaje (1498-1500) Llegó al nuevo continente, explorando gran parte del litoral de Venezuela. Cuarto viaje (1502-1504) Exploró Honduras, Nicaragua, Costa Rica y Panamá.
La llegada de Cristóbal Colón supuso el comienzo de la conquista de América.
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RaicesLa España Medieval, Frontera de la Cristiandad Fernando Domínguez Reboiras Albert-Ludwigs-Universität Freiburg Raimundus-Lullus-Institut – [email protected] La Europa cristiana es un bello ente de razón que se ha ido forjando en la cabeza de los historiadores como secuela de esa obligación profesional de dividir y delimitar los acontecimientos históricos, reduciendo a conceptos simples estructuras sociales y culturales muy complejas. Se la llama también «cristiandad occidental» para distinguirla del «oriente cristiano» aquella parte de la cristiandad, también en Europa, bajo el dominio de Bizancio sin influjo directo del Papa de Roma. En la historiografía centroeuropea se viene identificando el Occidente cristiano con el sacro Imperio romano-germánico cuya cabeza visible era en lo temporal el emperador y su cabeza espiritual el papa de Roma. El conflictivo eje emperador-papa se complicó con las pretensiones de la casa real francesa de presentarse como protectora del Papa y aprovecharse de las ventajas que tal preferente trato suponía para sus pretensiones de dominio del área mediterránea. En resumidas cuentas, la historia de la cristiandad occidental hasta la ruptura de su pretendida unidad con la Reforma protestante, se cuenta en los libros de historia de los países de Centroeuropa como un tira y afloja entre los dos poderes, el civil y el eclesiástico, es decir, entre el emperador y el Papa. Una historia de conflictos que se centra en un área geográfica limitada a Alemania, Francia e Italia. Todo el acontecer político fuera de este reducido espacio se ve como periférico complemento de ese conflicto central. La historia de los otros países europeos se estudia casi exclusivamente en función de esa confrontación o como mera ilustración de la misma. Si la historia política sigue ese esquema, en el campo de la historia cultural esa visión unitaria de la cristiandad medieval tiene como punto de referencia la Universidad de París, que era el centro indiscutible del pensamiento cristiano en los siglos medievales. La cultura de la cristiandad occidental tiene a partir del siglo XII en París su última y definitiva referencia. La simple necesidad de querer ver la cristiandad occidental como algo compacto y perfectamente delimitado reduce el horizonte de nuestra visión de la ciencia y cultura medievales e impide ver la Europa medieval como algo más complejo y diversificado. En el marco de una visión francogermánica de la cultura medieval juega el área geográfica del Mediterráneo occidental un papel secundario. Dentro de esa visión centroeuropea que pretende ver la cristiandad como un todo armónico la periferia mediterránea sería algo que no toca al meollo y a la esencia de aquella pretendida unidad de religión y destino. Desde esta perspectiva sería el Mediterráneo un punto de encuentro de diferentes culturas y religiones que tocaría sólo de una manera accidental y exterior el concepto redondo que se fue formando de la Europa cristiana. Ese escenario, enormemente conflictivo donde la cristiandad hubo de enfrentarse con los enemigos de la fe común europea sería, siguiendo esa concepción, más impedimento que forja de esa pretendida unidad de la cristiandad occidental. Todo lo tocante al sur de la cristiandad quedaría decididamente al margen del devenir histórico que galvanizó la formación de Europa. Europa se habría formado en un espacio central interior e íntimo, mientras lo ocurrido en sus márgenes y frentes externos seria algo accidental que enmarcó pero no determinó el devenir histórico fundamental. La investigación sobre la Edad Media y el pensamiento medieval en los últimos treinta años ha roto decididamente con esa visión parcial y rudimentaria. Nuestra visión de la Edad Media no se contenta con la bella quimera de una cristiandad medieval unida y cerrada, ejemplo de armonía y estabilidad ideológica La apertura y ampliación del horizonte hacia la periferia europea permite fijar la atención en aspectos olvidados o marginados en el idealizado panorama anterior permitiendo englobar todas las manifestaciones culturales de los siglos medievales y no sólo aquellas controladas y dinamizadas por una exigencia de unidad y ordenamiento jerárquico. Este necesario cambio de perspectiva tiene un fundamento objetivo y subjetivo. Se puede constatar, por un lado, un cambio en el objeto mismo pues la nueva historiografía, relativizando el devenir político, ha abierto nuevos campos de observación que nos muestran un objeto más complejo, variado y lleno de contrastes. Por otro lado, podemos constatar una nueva forma de acercamiento a ese objeto sin presupuestos y exigencias ideológicas partiendo de una visión más global por encima del raquítico horizonte dictado por historias de signo nacionalista. Está claro que, bajo las premisas de una visión centroeuropea menos diferenciada, todo lo que ocurrió en la península ibérica durante la Edad Media, aunque no carece de interés, no tiene nunca ni puede tener un carácter definidor y decisivo para el desarrollo de la historia europea en su conjunto. Ocuparse de la historia de España responde únicamente al imperativo de redondear una visión total del marco europeo. Una actitud de este tipo crea una tendencia interpretativa propicia a generalizaciones y simplificaciones pues el trato detallado y diferenciado de los hechos que daría su verdadera dimensión real complicaría las visiones unitarias preconcebidas. Por eso se han cimentado con respecto a la historia de España una serie de tópicos que, como todo tópico, no son fruto de una reflexión sobre los hechos, sino el resultado de adaptar esos hechos a una visión generalizada y terminada. En los países centroeuropeos se ha fomentado en los últimos siglos una visión de España como ejemplo de fanatismo e intolerancia religiosa, donde la Inquisición española sirve para demostrar el carácter marginal del cristianismo ibérico y su influjo negativo de cara a una pretendida evolución más tolerante y abierta de la cristiandad europea en los siglos que siguieron a la Reforma. Curiosamente se va dibujando en la historiografía centroeuropea de los últimos decenios otra imagen extrema de España como un ejemplo jamás repetido de tolerancia y convivencia de las tres religiones del área mediterránea: judaísmo, cristianismo e islam. Esta paradójica confrontación de dos visiones extremas de cara a la realidad cultural y religiosa de la península ibérica parece estar pidiendo una explicación de cómo se pasó de una sociedad ejemplo de tolerancia y convivencia pacífica a una sociedad ejemplo de intolerancia y represión ideológica. Sobre el origen y las consecuencias de tan extrema dicotomía no ha sido hecha, que yo sepa, una reflexión a fondo. Hasta qué punto se podría justificar la necesidad o urgencia de tal reflexión es sumamente cuestionable. Un análisis de esos tópicos pondría muy pronto de manifiesto que las actitudes del cristianismo peninsular no fueron tan extremas como se pretende hacer ver. Seguramente no fue tan tolerante la pretendida tolerancia ni tan intolerante la pretendida intolerancia. Una reflexión sobre esta temática resulta más interesante si se atiende al origen y evolución de ese tópico y no tanto a su pretendida realidad. El motivo y contexto de tales afirmaciones es siempre más interesante que la verificación del contenido real de las mismas. En otras palabras: más interesante que la constatación de una extrema tolerancia o intolerancia en una época concreta del devenir histórico español es descubrir las razones que llevaron a admitir la existencia de tal esquema interpretativo. *********************************************************************************** España fue durante muchos siglos un país de frontera en la cristiandad occidental. Apurando esta afirmación se puede decir incluso que España era la única región de la cristiandad occidental que vivía en contacto directo con otras religiones. Ese contacto entre las religiones en España no fue sólo de signo conflictivo sino que tuvo desde el siglo VIII hasta el siglo XV manifestaciones de convivencia e intercambio muy dispares. Desde la diáspora mozárabe hasta los levantamientos moriscos del siglo XVI el cristianismo español hubo de ensayar, por pura necesidad, una serie de modelos de convivencia entre los miembros de varias religiones. Esos modelos eran reacción a situaciones históricas y planteamientos sociales muy diversos. Las consecuencias de tales esfuerzos tuvieron necesariamente resultados muy diferentes. El simple hecho de que los cristianos en España vivían en contacto con el Islam y en un orden social donde los judíos jugaban un papel decisivo en los centros urbanos, tanto bajo dominio musulmán como cristiano, tuvo enormes consecuencias para la identidad personal de cada individuo cristiano dentro de aquella sociedad plurirreligiosa. Un cristiano en el norte de Francia tenía necesariamente otra visión del mundo que la del cristiano en la Córdoba musulmana o, más tarde, en la frontera del reino nazarí de Granada. El infiel para el francés era un ser humano fuera de la sociedad cristiana, una persona que no creía en todo aquello en lo que se fundamentaba su existencia, pero una persona, sobre todo, de la que adivinaba su existencia pero que jamás había visto. Ese cristiano, fuese culto o analfabeto, podía vivir cien años sin encontrar una persona no cristiana. Para el cordobés, en cambio, era el infiel una persona de carne y con la que se encontraba a diario en la calle y de quien podía necesitar asistencia médica, a quien compraba el pan o las berenjenas, o con quien de niño había jugado a las canicas. Esta sencilla realidad no se puede olvidar al plantearse las diferentes visiones de la humanidad dentro de una generalizada e hipotética cristiandad occidental. Desde que Juan de Mariana inventó el término «reconquista» para definir la expansión de los reinos cristianos peninsulares hacia el sur lleva éste una carga ideológica sumamente equívoca. Esos reinos cristianos, en principio enemigos del Islam, pusieron en práctica, por razones de supervivencia, una generosa política de asentamientos y repoblación dictada por motivos económicos muy concretos dejando en segundo término consideraciones de carácter religioso. Los fueros de las ciudades admitían y garantizaban el libre ejercicio de la religión. Judíos y musulmanes podían vivir en paz y sin temor a ser perseguidos. Las complicadas estructuras jurídicas y sociales de esa difícil convivencia ofrecían una amplia superficie para conflictos de todo tipo. La tolerancia, aun siendo real, no se fundaba en las premisas del concepto moderno de tolerancia. La tolerancia religiosa tiene hoy en día su fundamento, o bien en la indiferencia religiosa, o bien en el respeto a la dignidad y libertad de la persona humana, conceptos ambos que no caben dentro de una visión medieval del mundo. En la España medieval funcionó una tolerancia política que nunca estuvo dictada por reverencia a las demás religiones o por respeto a la libertad de los otros creyentes, sino, simplemente, por la necesidad de integrar dentro del sistema político una existente realidad social. Esta tolerancia no supuso una mezcla o asimilación de las religiones. Los jerarcas de las tres religiones lucharon decidida y eficazmente por el mantenimiento de las diferencias. Tampoco la Iglesia se preocupó por fundamentar teóricamente la situación de hecho: de un lado sacaba todas las ventajas que aquella circunstancia singular le ofrecía y por el otro trataba de crear las condiciones para su eliminación. En frase de Américo Castro la tolerante estructura social medieval en España fue el «resultado de un modo de vivir y no de una teología». La Iglesia y los representantes de los otros grupos religiosos estaban teóricamente en contra de aquel orden y no hacían nada por conservarlo. La Iglesia oficial, en simbiosis con el poder civil, aceptaba esta situación sin canonizarla. La consecuencia inmediata de tal situación fue una sociedad multicultural que se diferenciaba enormemente de los postulados de la uniforme cultura cristiana en Occidente, determinada fundamentalmente por un ideario clerical, es decir, por los intereses de curas y frailes. El grado de literalidad y formación científica de los judíos, cristianos y musulmanes fue, a lo largo del Medioevo español, muy diferente. Durante el dominio árabe fueron los musulmanes y su clase dirigente la que determinó las nervatura cultural en la península ibérica. En todas las manifestaciones culturales, desde la arquitectura a la música, la cristiandad española se adaptaba a su entorno. Con el dominio cristiano la cultura de los musulmanes, casi todos en menesteres agrícolas y artesanales, fue descendiendo paulatinamente, aunque no hay que olvidar que esos musulmanes sabían leer, pues por exigencias de su religión tenían que recitar los textos coránicos. La población judía fue conservando un alto grado de cultura y fueron desempeñando en la sociedad multirreligiosa bajo dominio cristiano una función de portadores de cultura, ejerciendo oficios que exigían un alto nivel de alfabetización. La cultura judía registró en la España medieval una verdadera edad dorada. En sus aljamas no sólo se cuidaban las ciencias relacionadas con el estudio de la Biblia, su alto nivel cultural motivó que numerosos judíos ocupasen en la administración de los estados cristianos puestos clave y ejerciesen una enorme influencia en las finanzas y estructuras administrativas de los mismos. También hubo judíos en otras partes de Europa. Fuera de España, sin embargo, vivían marginados y tuvieron que esperar al siglo XIX para emanciparse y afirmarse dentro de la sociedad. La conocida tesis de Américo Castro sigue siendo válida: mientras la historia de la Europa medieval se puede exponer sin nombrar a los judíos, la historia de España no se puede explicar sin considerar la acción e influjo de las aljamas judías. Frente al alto nivel cultural de los judíos, se constata con claridad un alto déficit cultural en las masas cristianas. La cristiandad española era una sociedad de frontera, una sociedad que había encontrado su identidad en la lucha contra el infiel. La ideología de la clase dirigente estaba dictada por las armas y no por las letras. El catálogo de virtudes del cristiano español correspondía a una mentalidad militar y a un ideario castrense sin concesiones hacia manifestaciones de carácter cultural o humanístico. Al término de la primera gran expansión de los reinos cristianos a finales del siglo XIII, la cristiandad española hizo enormes esfuerzos por recuperar la tradición cultural musulmana y afirmar su hegemonía política en el campo de las letras. Con el apoyo de intelectuales judíos se procedió, sobre todo bajo Alfonso X, el Sabio, a una traducción y asimilación del acervo cultural árabe. Esta acción no sólo supuso un enorme empuje a las estructuras jurídicas de los reinos hispánicos, sino también en la literatura y en las artes plásticas. La labor cultural de los cristianos españoles, sobre todo en la traducción de la ciencia árabe, influyó en Europa y fue, sin duda alguna, la mayor aportación de España a la cultura europea. Esta cultura cristiana, empapada de tradiciones musulmanas y judías, que se fue estableciendo en España se diferenciaba substancialmente de la cultura clerical tal y como se desarrollaba en la Europa cristiana bajo los postulados teológicos y jurídicos de las universidades de París y Bolonia. La cultura de los reinos cristianos descuidaba sus vínculos con la cultura de la cristiandad europea. Sobre todo en el pensamiento jurídico se ignoraban sacrosantos principios de la tradición civil y canonística de corte cristiano. Los juristas de la curia romana y la ciencia oficial desconfiaban de los fundamentos jurídicos del orden social de la cristiandad española. La famosa fundación de un colegio para estudiantes españoles en Bolonia, promovida por el influyente cardenal Gil de Albornoz, tenía como finalidad primaria la formación de juristas según el espíritu del derecho romano cristiano tal como se concebía y se venía dictando en los medios intelectuales de la jerarquía eclesiástica. Con ello se pretendía frenar el camino especial y las estructuras originales de la sociedad hispana cuyo derecho estaba influenciado por las concepciones del derecho judío e islámico, que imperaban todavía en numerosas estructuras vitales de la sociedad hispana. También las compilaciones de Raimundo de Peñafort, que tanto éxito tuvieron en la formación del Derecho eclesiástico, contribuían a dejar en claro las bases jurídicas de la sociedad cristiana y a crear un cuerpo jurídico único y válido para toda la cristiandad bajo la clara y decidida superioridad del obispo de Roma. El golpe decisivo a la estructura multicultural en España lo dieron los frailes mendicantes. Los dominicos y los franciscanos dependían directamente de Roma y estaban exentos de la jurisdicción territorial de los obispos. Toda su labor pastoral estaba dictada por los postulados monárquicos y exclusivistas del Papa romano. La formación intelectual de los frailes estaba dictada por la Universidad de París, donde muy pronto se hicieron fuertes, determinando decisivamente el desarrollo de la cultura cristiana occidental. Desde un punto de vista estrictamente cristiano, la cultura que se desarrollaba en España bajo el influjo de la ciencia árabe y judía no estaba en consonancia con los ideales unitarios de la cristiandad. El orden social que se imponía en España era un escándalo más allá de los Pirineos. Sobre todo, el trato que se daba a los judíos era criticado dura y constantemente desde la Curia romana. En España no se regulaba la convivencia y el trato con los judíos con la rigidez que se imponía en Europa. Tampoco se dictaron normas sobre su vestimenta y obligaciones de tipo social. Los europeos constataban en España un estilo de vida que difería fundamentalmente del estilo de vida cristiana en el resto de Europa. Cuantos más extranjeros visitaban España tanto más cundía el escándalo y la incomprensión sobre formas de vida extrañas al resto de la cristiandad. Pero fue, sobre todo, cuando los españoles empezaron a atravesar los Pirineos, donde se dejaron constatar más esas diferencias. La representación de lo español como algo no acorde con lo europeo surge preferentemente en las repúblicas marineras de Italia cuando los «hispani» procedentes de la franja mediterránea de la península ibérica, comienzan a mostrar sus pretensiones de dominio en las islas del Mediterráneo occidental. Poco a poco, se va formando en Europa una actitud de reserva frente a todo lo hispano. Los europeos comienzan a ver en España un país de frontera no del todo cristianizado con costumbres que califican, por el mero hecho de no darse en el resto de Europa, de no cristianas y contaminadas de islamismo y judaísmo. Con el término «español» se denomina todo lo que resulta extraño y se sale de la norma. Aún hoy en alemán para decir que una cosa nos suena a chino se utiliza, en lugar de «chino», e1 término «spanisch». Los viajeros del resto de la cristiandad occidental constatan en aquella tierra, para ellos tan lejana como hoy para nosotros la China, raras reglas de conducta. En las cortes y en las ciudades anotan raras costumbres y comportamientos orientalizantes que, unidos a una presencia masiva de miembros de otras religiones, causan extrañeza, admiración y, en espíritus pusilánimes, temor por la pureza de la fe. El lema «Spain is different» se hizo realidad en las conciencias europeas mucho antes que lo hiciera suyo la propaganda turística. La imagen de España toma las conturas clásicas de una representación colectiva sobre una nación y cualidades diferenciales de un pueblo. Las afirmaciones sobre los hombres de la península ibérica son cada vez más tajantes y negativas. En ellas se expresa el miedo a perder aquella idealizada identidad cristiana y el claro orden jerárquico que ella implicaba. Esa representación negativa se hace lugar común en la literatura oral y escrita de los pueblos europeos. El español es un mal cristiano, una mezcla de judío, cristiano y moro, un medio judío, un medio moro o un cristiano judaizante. Esta imagen se propaga sobre todo cuando la casa real de Cataluña y Aragón comienza a poner en práctica sus pretensiones imperialistas por el mar Mediterráneo. Aquellos mercaderes, aventureros, marineros y guerreros a sueldo que merodeaban por los centros del comercio marítimo en la Italia septentrional o entraban a sangre y fuego por tierras de Grecia y Sicilia eran «hispani» y como tales se les denominaba y temía. Las brutales aventuras del caballero de origen germánico Roger de Flor o de aquel caballero calabrés Roger de Launa al mando de mercenarios catalanes entraron en la historia de los pueblos que las sufrieron como obra de españoles. Esos «españoles» desdecían en los centros donde prevalecía la refinada cultura de la naciente burguesía mercantil italiana. Aquellos «hispani» por donde pasaban imponían nuevos criterios de dominio destruyendo la formal y rígida estructura de su entramado social. Al español se le odia y se le identifica con un objeto ya anteriormente odiado y despreciado en la cristiandad: el judío y el moro. Los italianos veían en la raza española rasgos de las odiadas razas judía y mora. Los españoles pertenecen a un pueblo impuro y proceden de una sociedad no del todo ortodoxa, una sociedad no del todo integrada en la sociedad cristiana. Esta representación del español, que con tanto cuidado y fidelidad a las fuentes ha descubierto el investigador sueco Sverker Arnoldson y magistralmente ha interpretado Pierre Chaunu, es el comienzo de algo que se puede, o no se puede, llamar «leyenda negra». Sea negra o blanca, fue una representación colectiva que tuvo una larga cola. Esa imagen nacida en Italia se propagó por el norte de Europa como secuela de las guerras de religión. Se utilizó como propaganda bélica para desprestigiar al enemigo español. Con ella se pretendía frenar la expansión de una nación periférica defensora del Papa identificándola con las odiadas razas no cristianas. Para el europeo es España una tierra de raza inferior y dudosa ortodoxia. Esta representación colectiva se fue afianzando y reforzando porque en ella se iban recogiendo solamente aquellos aspectos que apoyaban los prejuicios ya admitidos. Así, en la propaganda antiespañola de los franceses durante las guerras de Italia, el rey de Aragón es un «fis de marran et marrane». Para el poeta alemán Opitz los españoles son «scheubliche Maranen, Scheinchristen und Dreckskerle» (horripilantes marranos, cristianos sólo en apariencia y tipos puercos). Martín Lutero, por ejemplo, prefería ver Alemania dominada por los turcos que por los españoles. Es decir, Lutero prefería verse bajo el dominio de los árabes otomanos que bajo los judíos o árabes magrebíes. En resumidas cuentas: la cristiandad occidental veía en España una tierra donde no se había logrado plenamente la cristianización. Cuando esos mediocristianos comienzan a dominar con sus ejércitos el norte de Europa, se levanta la conciencia cristiana de esas naciones y deja al descubierto tendencias nacionalistas y racistas recubiertas de un manto religioso. Esta visión tan negativa e insistente hería de lleno la conciencia y el orgullo de los cristianos españoles. La nobleza hispana, que siempre se preocupó en demostrar su ascendencia gótica, se consideraba tan cristiana como el que más. ¿No habían luchado durante siglos en la vanguardia de la fe defendiendo y extendiendo las fronteras de la cristiandad? El altivo hidalgo español que constataba esa imagen negativa por Europa adelante no podía comprender como alguien podía dudar de la pureza de su cristianismo. Sin este contexto malamente podríamos llegar a comprender con que seriedad y extrema consecuencia los españoles se dedicaron durante siglos a demostrarle al mundo la pureza de su sangre cristiana. Todo un género literario que floreció en los siglos XVI y XVII y que se podría denominar «Laudes seu defensio Hispaniae» se dedicó a contrarrestar esa propaganda negativa sobre las gentes de España. Este tipo de literatura tuvo su corona en la magna y hoy, por desgracia, poco leída y reconocida versión latina de la Historia de España del jesuíta Juan de Mariana, quien página a página va construyendo una idea de España en claro contraste con las representaciones negativas relativas a su nación que el había conocido todavía muy joven en sus estancias en Italia y Francia. Esta defensa de España solía comenzar con la demostración de la pureza cristiana de raza y fe de los habitantes de la península ibérica llamados por Dios a ser punta de lanza en la lucha por la expansión del cristianismo. Todo el impresionante tinglado de los estatutos de limpieza de sangre y aquella burguesía traicionando sus orígenes en una costosa carrera por conseguir cartas de hidalguía, es decir, todas aquellas cosas relativas al linaje que marcaron la convivencia española en los primeros siglos de la modernidad son, en gran parte, reacción a este herido orgullo de raza. Los españoles querían demostrar al mundo la integridad de su religión. Integrarse plenamente en Europa significaba eliminar el pasado judío y musulmán que la especial situación de frontera había impuesto en la sociedad española, es decir, los hechos diferenciales de la cristiandad española frente a la europea. Con cierto tono provocativo se podría decir que España dejó de ser una sociedad abierta a otras culturas y religiones en el momento en que pretendió, a toda costa, integrarse en la cristiandad europea. Una cristiandad que defendía un modelo de sociedad cerrado, totalmente cristiano, sin concesiones a otras religiones o formas de vida. El modelo europeo de cristiandad acabó con todos los intentos de integración de las otras comunidades religiosas y sus secuelas culturales en el cuerpo social español. La sociedad española pretendió cristianizar sus estructuras según la normativa europea de sociedad cristiana. Los modelos ensayados en España estaban en abierta contradicción con la visión clerical y exclusivista de la cristiandad europea. Europa exigió de España la reconquista de su identidad cristiana sin concesiones a formas de convivencia o formas de cultura que ponían en entredicho la intolerante concepción exclusivista del «orbis christianus» donde sólo cabía una alternativa: creer en Cristo o morir. España dejó de ser tolerante cuando se quiso adaptar al modelo de cristiandad propugnado en Europa. En frase de Pierre Chaunu: «la intolerancia entró en España con vientos que venían de fuera». La progresiva integración de la España medieval en la cristiandad europea tiene un paradójico epílogo. Aquella zona de la cristiandad a la que se le imputaba una cierta negligencia en aceptar las reglas sociales comunes a la cristiandad medieval se convierte, durante los primeros siglos de la Edad Moderna, en defensora a ultranza de todos aquellos presupuestos que tanto le había costado recuperar. Cuando una Europa dividida en naciones se preocupaba y luchaba por intereses particulares, interesándole un pito todos los programas de carácter universal que Roma y su clerecía seguían declamando, seguía España creyendo y esperando contra toda esperanza que se podían defender los sacrosantos valores de una cristiandad unida en un destino común. En el altar de la defensa de esos valores universales no se dudaba en sacrificar otros valores civiles y entorpecer el desarrollo de los derechos y libertades del individuo, tal y como imponían los nuevos tiempos. Aquella España, que apenas había conocido la Inquisición medieval, desarrolló en la Edad Nueva una nueva Inquisición cuyo inicial objetivo fue erradicar todo el substrato judío en su cuerpo social. Un perfecto control ideológico que se puso al servicio de unos ideales obsoletos que ningún estado en su entorno se atrevía ya a hacer suyos. |
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La Espana antes de 1492 A difcrcncia de] resto de Europa, Espana era una area bastante despoblada. Su taza de crccimiento era mucho menos que la de] norte de Europa. Castilla tenia en los anos antes de la conquista una poblacion de unos 7 u 8 millones de habitantes, la mayor p,irte vivfa en Andalucfa, especialmente en las ciudades. Sevilla 75,000, Cordoba 35,000. La poblacion de Barcelona se habfa reducido mucho a causa de la pesle bubonica. La poblacion total de Espana era de rn10s 9 o 10 millones
Lo sorprendente es que Espana l!egue a tener tanta irnportancia en cl siglo 16, no su dccadcncia en el siglo 17.
La mayor parte de la superficie de Espana no cs apta para cl cultivo. Su falta de recursos naturales hacen el predominio politico en el siglo 16 aun mas sorprendente 80% de la poblacion se encontraba en Castilla.
2 rcgioncs dominantes: una dominada por Castilla quc incluyc lo quc cs hoy Asturias. Leon y Andalucfa y una Segunda dominada por Arag6n que incluyc lo quc cs hoy Barcelona, Mallorca y Valencia.
En 711 los musulmanes invadcn Espana y llarnan estas tierras Al-Anclalus Van a dominar la pane mas prospcra de la peninsula hasla 1492.
lmporlancia de un idioma unificador:
Espana se va a dividir en tres partes:
I) El norte cristiano caracterizada por pequenos valles aislados uno del otro –lo que e, hoy dfa Asturias, Galicia, Santander, las Vascongadas– eslos habitanles descendientes de los antiguos celtas y visigodos, con inJ1uencia de costumbres roman as se van a sentir infcriorcs al !ado de la prospcridad y f ucrza mililar del sur. Estos se caracterizan no solo por este sentimiento de inferioridad hacia lo ,rabe. sino por sus luchas entre un reino y otro. El rey de Asturias, Fruela 1 (757-768) tuvo que veneer y someter a los vascos y Lambicn a los gallcgos sublcvados contra el. La pugna entre los reinos y condaclos cristianos foe intensa en los primeros anus de la Reconquista, quc sc arrastr6 lentamente hasta el siglo XV por falta de unidad de prop6sito entre ]us cristianos. Pobres y divididos, los cristianos habfan contemplado a la rnorcrfa hasta el siglo 11 como un enernigo ultra poderoso y con el cual las circunstancias forzaban a entenclersc.
Durante cl siglo X en cl lcrccr siglo de la ocupaci6n C6rdoba avasallaba en todas formas a !us dcbiles estados del N01te. En 980, viendo como Alrnanzor llegaba victorioso hasta muy adentro de Castilla. sali6 a su encuentro el rey de Navarra, Sancho Garces, y le hizo ofrenda de su hija; Almanzar la acept6 gustoso, la tom6 por mujer y ella se convirti<, al Islam siendo entre las mujeres dcl rninistro cle las mejores en religion y en hermosura.
Abd al-Rahaman JI ( 961) recihi6 una emhajada cristiana en su palacio de Medina Azahra. El camino de Cordoba hasta el palado, unas 3 millas, habfa sidu rccubicrlo de esteras. A lo largo de ague] se extendfa una doblc fila de suldados bajo cuycis sables cruzadus hubieron de caminar los despavoridos cmbajadorcs. Al llcgar al palacio, iban saliendo a su cncucntro altos dignatarios vestidos de seda y brocado; los saludan rcspetuosos crcycndo que alguno de ellos fuera eJ califa. Mas cstc se hallaba sentado en medio de un patio vcstido de toscas ropas, sfmbolo de sus costumbrcs a~ceticas. En media de terrible:; amenazas, los cristianos firmaron la paz impucsta por el soberano.
2. El camino de Santiago Durnnlc la cdad media Espanola era muy impurtanlc pcrcgrimlf a un Ingar sagrado. Tarnbicn era importante tener una rcliquia, o sea algun hucso, pclo o uiia de un santo o de una persona sagrada. Por eso euando en cl afio 813. un ermitafio llamado Pelayo comunic6 al Obispo Teodomiro en Galicia quc habfa descuhierto un rico cnterramiemo con un scpulcro de una persona que habfa vivido a finales de! lmpcrio Rmnano. Teodomiro proclam6 quc los restos eran de! ap6sto! Santiago y ludo cl mundo le crcy6. Nunca se sabra a quien perteneci6 ta! monumento funerario pero Alfomo II de Asturias no solo apoy6 la versi6n de] Obispo sino que lcvant6 una iglesia subre el sepulcro y otras dos a su ]ado dedicadas a Santa Marfa ya San Salvador asf como un pcqueiio monastcrio cuyos monjcs guardarfan el sepulcro. La figura de Samiago llcg6 a scr un puderoso rcfucrzo contra el poder de Islam.
El cul to aument6 con rapiue,. Se construy6 una iglcsia mas grande y los peregrinos europcos cornenzaron a llcgar hasta la lcjana Galicia. Con la conquista de Jerusalen, primcro por los persas y lucgo por los musulmanes en el siglo YTL el viaJc: a Tierra Sanla schizo poco menos que imposlble, convinicndose Santiago de Compostcla en sustitllla de aquella.
Los pueblos de! norte de Espana quc cstaban en la ruta de Santiago desarrollaron un rnodo de vivir mucho mas parecido al norte de Europa mientrns que los de la frontera castellana tenfan un caracter predominantemcnte militar. Los pueblos de! camino de Santiago, llamado tambien camino frances, vivieron las luchas entre los burgueses y lus poderosos cclesiasticos sefioriales. Santiago, Sahagun, Lugo, CmTi6n, Burgos, Palencia y Tuy, tenfan muchos artesanos extranjeros cuya riqucza no sc: equiparaba con igual nivel de inlluencia.
3. La 1.ona frontcriza-los fueros medievales. Los fucros eran los dcrechos espccialcs que tenfa cada grupo en la suciedad medieval. Por ejemplo, los judfos tenfan fueros diferentes a los cristianos, los mi Ii tares tambien tenian fueros difcrcntcs de los religiosos. Esto ti enc quc ver con d uso de ]eyes especiales, impuestos difcrcntcs y hasta cones espccialcs.
Castilla y Leon es donde sc cncucnlra la zona fronleriza. Muchos de los pueblos de Castilla sc encuntraban en rntas imporlantcs para invasiones o para acccder a curdilkras montafiosas. Un ejcmplo de cslc tipo de pueblo era Avila. Avila controlaba la rota de inva,mncs a traves de la sierra y se cncontraba a 3,400 pies de alrnra en la meseta. Sus
famosas murnllas construidas durantcs cl ,iglo II ,c forLificaban con 88 torres. Fundada por cl condc Raimundo de Btugona de Francia, d podcr en la ciudad c,taha en manos ,k los caballeros y no de los mercaderes ni los religiosm. Esta region ,e va a caracterizar por ,er una rqi0n dcspohlada pllbre y ~ec:t domle se podfo haccr Fortuna lnch;indo conr,., i.,, morns. IJcsdc 79 l .; '11)7 c:l u,rncrno g1r., alre,kdur dcl nc1,ucio de ]:rna La dcspuhL,c«',n se va a cuntraslar c"n la rcpoblac1,-,n r.kl area por montaf1ese, y gallego, duranlc la primern mitad de! s1glo 9. Lt region no llene suficicntcs culrivos para mantena a los cjercilos.
LA GUERRA SE CONVIERTE EN UNA FORMA DE VIDA. La, algaras o cabalgadil., de un I ado a otm de la frontera. para roharle a los arahe5.
Sigh, II al 13- Durante ,.,ta cpllc·a ln, u1,11anm ,n anzan. En IOfVi el rn cr.istia110 A.lfonn VI puso s1t10 a T,>lcdu .,e le cnlrcgo la ci11dad donde dorninaron Im; cnslianos entrc 1085 1492. El pacto de rendicion de la ciudad fue intcrcsantc porque por pnmcra vcz una ciudad musulrmma pasaba inLacta a podcr de los cri~tianos. Para lo$ crii.trnnos se recupcraba la capital dcl antiguo reino visigodo y al mismo ticmpo se c.onquistaba tambten por vez primera tudo d lcrritorio de un remo musulman. Para rctlcjar esta rcalidwl, Alfonso VT adopl6 cl titulo simh61ico de '·cmpcradnr de las dos rdiginne," /I prir1c,pio sc; Je dejaba a '"' 111usuimancs prnct,c,1r su culto rcltg1w,o pero nn afio v n1nlio dcspuc's deb ,:nnqui.~1a, la mezquJta rnay,,r musulmana tue cornni1da ti! ,·atcdral cristiana y en sede dcl nucvo au,ohispado.
Mozarabes- cristianos que vnen en tcrritorio arabe con influencia arabe- ,ignifica arabizado. Con la cntrada de lo, cristianos en Toledo, Jos muzarabc, v1cron conlirmadas sus cosn1mbres y !eyes. al pcnmt1rles continuar prJ.ct1cando el rito cn,t1ano visigodo eu sus pan-, ,q111a;, cuando en ,0 ) re~to de la Pcriin~ul;o ya ,e habfa estableciclo el rito cnswuw rorn.inn.
A mcdiados dd siglo XII muchos mozarabe5 de Andalucfa huyen como los judfos de Audalucfa porquc los almoh,ule~ no reconocen la protecci6n de la rchgi6n cristiana o judfa.
Mucho, de !,is rnoLarahc, contim;m e,cnbiendo ms documentos cn J:rabe ha,ta mediad,is ,kl siglo l'i cuaHJ,, :ib.md1_1n:rn prad1carne11te el uso de I:, le11piic arabe Algunos son ,·,1mpe,inos quc ilabfa11 a,,i,uilado l.i;, tfrnicas rlcl cull1vo isl{nnini dur,11J1t: los siglus 12 y 13.
Lm capas dirigcnles de Im mozarabes lograran mtegrarsc en la soeiedad castellana alcanzanclo los puestos ma~ elev.Klos de la mi;,ma, a~r por ejemplo los dcsctndientcs de Alian Pcri-:z, alguacil de Toledo "n c:l ,iglo 12. ocuparan desde el siglo 14 un puesto dc,t:,rndo c.11 Li :i!l,1 noblc?a, :t·,t,·ILu1d y cn c:I :siglo !) daran lugar a!(,., !iua1es de lo, co11d,,, de Urnpe>d y los duqw:s <lt' Alba
Los castellanos- cn la cdad media sc llaman castel1Jr1os a toclos que vienen del reino castellano-leones, o sea gallcgo,. !cones y castellanos propiamente JiLhrn.
Los francos- lo francos eran cualguier poblador procedentc de! norte de Jos P1rinco, . .>tmquc la mayoria wnian ,iel sur de franc,,t. I .as actn·1Jadc~ que desarroll.mm lo., francos se orit:ntaron fundamentamentc en dos dirccciones: el comercio y la ocupaci6n de: c;u,;os ccks1,:itico,.
Los franco tenlan una importanlt: traJicicin de dcdicacion al comerc10 en la Pcnin,uia lhenca. tanto a,f que d ,entido de lihenad o franquicia viene 3s0ciado a las hurgos di' comerciantes franco, cstablec1dos en el C.m1ino de Santiago.
En lo~ fucros de Toledo, por ejemplo. Ios trancos aparecfan con los mismos dcrccho, qtw mu;·;i,-al,e, )' cas1cllanc,s_ r1:,·t,,1ociendo.,c asf cl equilihrio ,ntrc las lfL":i L'mmrnid:idc, cri,tianas. Los lrancu, van a 111<:Lclarse rapidamcnte con los mozarabes.
Los francos van d ocupar cargos ccle~i,isticos muy important es y van a Ile gar a irnponer cl rito de Ciuny.
CoJ1f11cto entrc dife1e11tes nlrn, cr1stianos- existia un confhno entre los yue querim, seg11ir las costumhres religi,1sas afrancesadas (Cluny) y los de! rnlt0 muz:irabe end siglo 12- la falta de tolerancia y comprcmion pm mfluenc1a de lo, fr.1nceses en cl caso de J,-,, cris1ianns va a co111cirtir con Li intl11t"ncia del fanatismo arnlx imrwrtado de _,fric:i en In rcg16n ar,1he.
Los mudejarcs- estos eran Jos musulmancs gue vivfan bajo el dominio cristiano-est,m Llaranll'mc dife1L·11ci,alu, t:11tle l,1s lib1,,s y los e·,cL,,n,;- lu•, lib1es :,on 111, que .,P quedan
en las ciudadcs musulmane, o en el campo
Casi sicmpre lo quc n:salta en la modesta condici6n ccon6mica en que vivcn- rnuchos sc dedirnn al pec1uciio cumt'n:to. Jc,!acanJo como olkrns y allaicrus en ofic1os rdacionado, con la rnanipulaci6n de] metal. corno lo, de herrero y cuchillero.
J pan1r del siglo n el nurnero rk mudej:ircs aumcnt6 en la n:gi6n cnstiana, sohre 10:lo en Toledo_ Esle hccho cs consccuencia direcla de la llegada de nurneroso~ caunvos musu!rnanes pn,ccdcntc'; (!c la. guerr:l!, libradas por I";; ITH'fJ:1rcas ca~tcllanu, Crc·nte :1 lo., gohemadon:s de AI-Andalu~. Ltna Buena parte de estos e,clavos foe utilizada cmno mann de 11hr., ,·n lus c:tmpo,. aunqm~ ,nnhi~n pudfan pasar a ii,rmar palt<: rid g, upn de nrndepres hbres a travcs de! pago de la camidad ncccsaria para Jograr su lihcraci6n.
'.-1uchns de estos esdavos fueron ayudados por musulmanes librcs a !rave~ de! pago de la lantidad nccesana pa, a J1Jg1 ar su li1Je1ac1611. A parl11 dd siglo 14 el grnpo de mudepres hhres empcz6 a cobrar mayor imporlancia. La f6rmub mas hab1111al y rap1da para que e,tos escl,n os 1si:imicos I, ,graran su l1hcrac1{m aa su ClJnvcrsi,in al crist1anismo.
Las lqcs caste!Janas ,ecogen un 1111purtamc grnpo dt: proh1biciones para los mudeja1cs SC/'IIn b, cnalt's rn• ,c !es penmlfo convi,·ir. COlllL'L hcber. bai:irse l' tencr rclaciont•<; ~cxnales con los crislianos y lampoco pudian dccmpcflar cargo~ publicos, cjercer la rncclic!tta. Lener e-.;claOS c1i'ilianos. lkvnr ~1nna …. o ll'J.J' non1brc.c., t.Tisliano~
Estos versos de! Poema del Cid contienen tin:1s pal abras del heroe altamente significat.ivas, El Cid dice:
Oid a mi, Albar Fanez e todos los cavallerns En este Castillo grand aver avemos prcso Los morns yazen muerto,, de bivos pucos veo Los moros c las morns vender 11011 lo podremos Quc los descabecemos nad.i non ganaremos Cojamoslos de dentro, cat:] senono tenemos Posaremos en sus casas o dcllos nos serviremos
Las divisiones del tesuru dcspues de la lucha se dividen baju la supervision de oficialcs Jlamados quifiunerus-lus caballeros rccibian dos veees lo que recibfan los soldados rasos y el jcfc de la expedici6n rccihia un quinlo (esta costumbre sc va a rcpelir en el Peru en la division de! botfn de Cajarnarca).
El dcseo es cunscguir tierras fcniles cumo las huenas de Valencia. El Ciel tiene amigos musulmanes quc wn mas nobles que los cristianos.
La religion en la frontcra- Pese al culto de Santiago, los cat61icos de Espana 110 eran como los cristianos en utras parles de Europa- su largo conlacto con las religiones judfas e islamicas y el hccho de gue los crislianos no consideraban a !us musulmanes incultos, al conlrario scntfan un respeto y admiraci6n por muchos de los produclos de la vida civilizada arahe, iba a darle un matiz particular al crislianisrno espanol
Dcspues de ]a conquista por parte de los :Vlusu !manes de Espana, la iglesia cristiana en Al-Andalus yen el noroeslc se encuntrarun aisladas de Romay Europa y control de la iglcsia pas6 a manos de la monan1ufa. Se crean diferencias entre los ritos hispano u muzarabcs y !us romanos en el rcsto de Europa. La vida moniistica no sc parccc a la vida en los monasterios bencdicLinos, se escrihia y se usaba una liturgia difcrcntc, la misa mozarabe de la caccdral de Toledo cnrml ejernplo.
E11 el noreste los rcinos cspaiulcs mantuvieron sus contacLos con Francia y Roma. El sincretismo de la cdad media Espanola se va a caracterizar por la gran influencia dcl mundo arahe sohrc las culturas judias y cristianas-csla rrwzela de culcuras aunque acompafiada por fanatismu pucdc scr cl modclo de sincretismo que se va a imponer en el nuevo mundo.
A finales de! siglo 15 csla sociedad ahierta gue habfa existido en la Edad Media se va a cambiar bajo la dcscspcraci6n econ6mica de la nobleza de Castilla y como resultado tenemos cl rnaltralo de los judfos y converses y el establecimiento de la lnquisici6n
3. El sur –la region rnntrolada por los :irabes– Cordoba, Granada, Sevilla T ,os :.irabes Hegan has ta el norte, pero sus victorias se vuelven mitos en la memoria cristiaua-sc dice que el rey cristiano pienlc el reino por una traicion de una mujcr o
de un rnoro. Los {uabcs llaman Al -Andalus a c,las tierras Cordoba es la ciudad mas 1mportante Esta re!-'i,,n c~ 1n11chn rn:is pruspera c imp<l!'tanh: q11c la, o1rao La g1:m rn1uu.a de Al Andaiu, sc dd,e al Je,arrnllo de llll ,1stem:, ck .1gricultura. la irrigauou para traer agua a Im, lierras secas dcl sur de Espana (era lan seca E,paiia que los mL>n>,
dccfan que cuando ,c iba de Mecca ( su cmdad sagrada) a Cordoba que iban de Mecca a la ~eca.
Cordoba-a finales ,kl siglo IO, con 1111a pohlaci6n de 100,000 era la ciudad miis grandc de Europa. Los sult;,nc, de Cordoba lenian cantidades de dincro a su disposic16n-mucho rn;:b .~nuules que u1:1lqui~r ~ribcrano curopeo. comn fl~!->u1lando c1e c:u ccrc~rnLt :d t':i<te dl·
ifrica con d1,pomb1hdad de orn y el negocio florecicntc con el Mediterraneo. Sin embargo la geografia de fapaiia hacfa muy diffcil quc los califas musnlmancs pudu.;,en controL,r y uriific.u cl paf.s. ·
Cantidad de montana, diffcile~ de viajar y rfos difkilc, de navcgar. Dmante los primcros afios de! ,iglo XI tmo lugar una profunda crisis po!ttica que culminaria rn 1031 con la fr,1gm,1nta,:rin <lei calif:t:o ,k C,i1JPha en unJ tn:intc11J de rein"s 111dep,0 ndicmu, LOHOcido~ ,·orno ta1tas. La m,i:, t:Xll'11sa de esHls taifas, yue ou1paban la mayor partc ,k la mcsela meridional. con capilal en Toledo. tuvo su perfodo mas floreciente durantc lo, treinta y tres arlos del rcinado de Al-..1amun (1043-1075)
;,Como era la sodcdad arabe quc sc instala en esta region" Hostilid,1dcs entre los Arabcs y los Berberos. Los Berberos tcnninarun con las peore, tierra~ en las monL11i.1s y la, re!'.ione, ai,ladas T.os arahes contrnl:.than Jo., p11c,to, hur … x:r:ltictJ~. en la ctudadt· . …,. flezcla r.it·tal t'Htrt lu'-i 3raUes, !(JS cuale~; lkgan ~in mujerc,, y las mujcre, de la poblaci6n nativa. La mayor partc de la poblaci6n eran los habitantcs originalc, que se habian convertido a hlam y que hahlahan un 1dioma wn1,111CC", cl :i1 abc c:1 a la kngua de la cl:tsc drnninante comu p:1,0 ~n lngb1c1ra dcspue,: de l:.t inva,i,in de Im nrn mamlos. Lus csclavos-erau de Europa oriental y oc:c:iderHal ,,,Javos-} casi toi.los se encontraban en las grandes ciudaclcs. Solo con la ayu<la de Jos arahes de Africa pod fan los lideres arahes de Espana mantcner su poder.
A finales del siglo ll los almo1,i~1des log1an imponcr un poco de control en Al Andalus pero a finales dcl ~iglo 12 Io, almor;ividc~. berberc, fanaticos del none de Africa lo, ~uperan
En cl mundo iirabe hahia cxist,do siemrn'-' cl confllcw entre lo, arabes de la ciudad. ascntados, civilizaJo, y comodmcs y los Jrabes del ctesierto, unidos por inmensas kaltadt·s a sus t1ihus ,ttisteros v h.:lico.,. tanto los almor:vides r:omo los almoha'idt'S cr"rn mt<ciiu rn;:l ti:.·ligio~P)) ,nenos prop~n'.'.,OS a ;1ceptar ot1as reiigione~ cc11no la cristiana y la judfa.
I ;1…, !ud1.:1s L:Ul1'::.tan',.',.,, l"rl1Te c.-..,to., g1 tip,,') ."!yudaba a h).s cristiano.", dcl norrt~ a cunqu1st.irlos. ramh1en ayuJ6 la poliliLa mayuiavelica del rcy t'crnan<lo (el de lo, rews cat6lico,l cl cual explot6 la 11~alidad cntre Boabdil y su padre. Fernando negoci6 con Zllraya la madrc de Roabdil tma cstrategia para depr sin lfdc:res a las masas
mu:,ulonJnas. mct1amc la olorgdci,n de !~rn,inm de rc11dici,.in mu1 f.1,(Hahlr.:," la anstnc1ac-1a g1,madrn;_1- la a~11nilaLi6n CO[llo s;.iPrVlh 1nudt;jart-"''i de lo,;; m11·,nlm..111c•1
vencido~
Orms cventos hist6ricos como la expulsion de los JUdfos y cl dcscubnmicnto de las lndias ayudan a asegurar la ,ictoria cristiana sabre el tiltimo bastion i~Hmico espaiiol.
La polftica intransigenlc de! Canle11al C1,nero, ,:cha pur 1ie1ra los tnlenlos de con;,, ncin pacific·a de T,·1Hlilla de Talavc-ra y ,10· 111:srnp Fcrn;,ndo, c,,:r;i lit pPlitict p11bl«.,1 quc hahr..i <le prevalcr en adcbnte. p.ua i:cn los nuevos crisrianos
1609 npul,i6n final de los 1ilumos musulmanc, de Espana, la rcsislcnc1a morisqt c·n las Alpuprra~, la quema de los libros de idioma ar.ibc en Vivarrambfa. Un ~encido granadino dice: "Si el rey de la conquista no guarda fidclidacLque agtiarchmos de sus .,Ul'L sore,·r C
Muladfes- cristianos que ,e convicrtcn al I shun,
Como no estahan dedicados a prestamos o la recauclaci6n de irnpuestos, no suscitaban el odio y las persecuciones que padeciemn los judfos.
A principios dcl siglo 16, precipitados por la cafda de Granada en 1492, practicamcnte todos se convirticron al cristianismo. En 1502 cuando los Reyes Cat61icos decrctaron la cxpulsi6n de todos los rnuwlmanes guc no se convirticran al cristianismo la comunidad mudejar deja de cxistir para siemprc. A partir de cstc momento. y hasta su expulsion en el primer tercio de! siglo 17 vivieron convertidos a la fucrza en cristianos aunque en cl fondo ficlcs a las creencias y costumbres musulmanas. Pero cstos conversos ya reciben dcsde el pun to de vista historiogrMico, la denominaci6n de moriscos.
La funcion de la frontern en la histoda de la Espana medieval. Sc va a crear una sociedad con mc1.cla de ckmentos jedtrquicos ya la vcz democniticos. Aunquc existe, sobre todo en Castilla, una socicdad guerrera con su casta guerrera con FUEROS especiales o privilcgio,. A la vez el hecho de que esta socicdad tenga un numcrn grande de guerreros fiace que esla casta no sea tan pequeiia ni clitista como en otras sociedades medievales europeas.
Esta frontera cambia mucho como resultado de la crecit:n!c influencia de] resto de Europa en la Guerra contra los rnuros y el hecho de que la frontera estaba sicmpre creciendo,
El concepto de la nobleza en Castilla era diferente de resto de Europa. EI hecho de cstar en cons!anlt: Guerra en la frontera le daha a los hombres la posibilidad de obtener el status de nobles a trav6s rk la Guerra aunquc no fueran hijos de nobles. Los nobles mas poderosos se llamahan ricos hombres pero a Lill nivel mas inferior existfan infanzones, hidalgos y caballeros,
El Cid como un cjcmplo de las costumhres de la vida fronleriza. El Cid 1040-99 Durante esta epoca los crislianos avanzan de! Ducro al Tai go. Alfonso VJ captura Toledo-!085.
El Cid conquista Valencia Los cristianos cran los rnafiosos de la frontcra-cxigfan dinero de los ,irabcs. Estos dineros se IJamaban Parias y se Ios cohraban los cristianos a Ios arabcs para protegerlos eran parlc de los ingresos anuales de los cristianos los cuales no tenfan los guerreros suficientes pm·a veneer a los {trabes.
b:I Cid nos muestra un ejemplo de csta costumbre- una de sus primeras misioncs es ir a colcctar las parias de Sevilla que se le dcbian a su rey, Alfomo VI.
El Cantar de] Cid relala cl problema basico de c6mo sobrevivc un guerrero-sin tienas, el Cid y sus hombres vivcn de sus arrnas y tienen que constantemente cambiar de areas. l!cgan a proteger la ciudad musulmana de Zaragoza.
